Bolivia es el Tíbet de las Américas – regiones de gran altura y aislada del resto de los otros países latinoamericanos. Un país sin mar pero que cubre un paso grande y amplio que se extiende sobre las Cordilleras Andina y Real. Bolivia se sumerge a través de un laberinto de zonas climáticas, de altas montañas, valles que se extienden desde las capas de nieve de los picos andinos hacia las sabanas y selvas amazónicas, que parecen de mentira y ofrecen un contraste majestuoso.
Bolivia cuenta con dos grupos indígenas de relevante importancia que son los quechuas y aymaras además, de contar con variedad de etnias y diferentes dialectos. En América del Sur, Bolivia es el país que conserva con mayor fuerza sus tradiciones. Más del 50% de la población es indígena o mezclada quienes mantienen los valores de sus ritos y creencias. Bolivia ha tenido una historia turbulenta y explosiva. Aunque todavía hace frente a algunos problemas difíciles, sigue siendo uno de los países más pacíficos de Suramérica e invita a descubrir y disfrutar el país combinando los paisajes inspirantes, tesoros coloniales, culturas indígenas, los remanentes de civilizaciones antiguas y misteriosas.
Sus atracciones naturales se extienden a través de los picos andinos de una belleza rígida con un contraste mágico de colores que se reflejan en los lagos y los desiertos del Altiplano; las grandes sabanas y extensiones de bosques tropicales que son la introducción del Amazonas y el Paraná; recorrer los vastos y espinosos bosques del Chaco dotan a Bolivia de una infinidad de posibilidades de encontrarse con la naturaleza y compenetrarse en todos sus diferentes hábitats, ecosistemas dentro de territorios aun sin ser explotados.
Existe una gran variedad de oportunidades para hacer excursiones, contemplar el paso migratorio de aves y una visión autentica de la fauna. La Amazonía boliviana es ideal para expediciones dentro de la selva tropical convertidos en parques nacionales y que algunos ofrecen instalaciones para el visitante. Aquellos que tienen inclinaciones paleontológicas tienen la posibilidad de viajar a la prehistoria y encontrase con fósiles y huellas de dinosaurios en Torotoro, al sur de Cochabamba o por los alrededores de Tarija o Sucre.
Visitar las ruinas de Tiahuanaco y sentir en ellas el magnetismo que atrae a místicos; las legendarias minas de Potosí que datan siglo XVI y que todavía son explotadas bajo condiciones precarias; las iglesias barrocas chiquitanas de las misiones jesuitas de Santa Cruz; vestigios de la culturas incaicas, urus, aymaras, chiripas, chipayas y muchas otras que se aprecian sus asentamientos. La música y sus danzas también dan fama a Bolivia por su gran variedad y colorido y que son suficientes razones que obliga al visitante a apreciarlas en sus diversas festividades criollas, religiosas, etc.
Hay abundantes ejemplos de la arquitectura colonial para explorar, que se preservan en las iglesias, las calles estrechas y los museos de Sucre, de Potosí y La Paz. Los extranjeros han comenzado recientemente a descubrir este país intrigante y subestimado. Cada esquina de Bolivia abrumará recorridos curiosos y motivados con belleza cultural y natural, así como experiencias inimaginables que llenarán las expectativas de quienes sueñan recorriendo Suramérica y se encuentren con Bolivia.